viernes, 18 de diciembre de 2009

Muchas veces los sustos son por esceso de confianza.

Una mujer de 53 años, acusada de robar a dos novios y a sus familiares


Le imputan cinco acciones en pisos, a los que accedió con copias de llaves, de donde se habría llevado 9.000 euros, joyas y relojes Una de las víctimas aseguró en la Comisaría que E. V. C. le había suministrado somníferos


Agentes del grupo de Delincuencia Urbana I de la Comisaría de Gijón han detenido a una mujer, E. V .C., de 53 años, como presunta autora de cinco robos con fuerza. La investigación ha determinado que utilizó las tarjetas de crédito y las cartillas bancarias de sus novios para quitarles dinero y que, con posterioridad, entró a robar en tres pisos, dos en Gijón y uno en Villaviciosa, propiedad de éstos y de la ex mujer de uno de ellos, de donde se llevó numerosas joyas y efectos personales. El juez ha decretado su puesta en libertad con cargos.

La investigación se inició en julio de 2005, después de que F. P. A., de 46 años y vecino de Gijón, denunciara que alguien había usado su cartilla para hacer 21 reintegros en cajeros por un importe total de 6.300 euros. En noviembre, el hermano del perjudicado, M. F. P. A., de 56 años, denunció tres reintegros fraudulentos de 900 euros con su tarjeta de crédito.

En enero de 2006, O. F. F., ex esposa de M. F. P. A., sufre un robo en su vivienda de la avenida de Portugal. Se llevan 700 euros y varias joyas sin utilizar violencia. Este detalle hace pensar a los policías que el autor pudo utilizar una copia de la llave. A finales de enero, F. P. A., el primero de los denunciantes, vuelve a la Comisaría, esta vez para denunciar un robo en su domicilio de Castiello de la Marina (Villaviciosa). Desaparecen joyas, efectos personales y algo de dinero.

Los investigadores centraron sus pesquisas en el entorno más cercano de las víctimas, dadas las características de los robos. Comprobaron que durante el período en el que se produjeron los hechos, M. F. P. A. convivía con E. V. C., que se convirtió en la principal sospechosa, dado que tenía fácil acceso tanto a las llaves de los distintos domicilios familiares como a los números secretos de las cartillas y tarjetas bancarias.

Los agentes constataron que la mujer también mantenía en esa época una relación de amistad e intimidad con otro vecino de Gijón, A. F. R., de 77 años, quien a mediados de enero de 2006 sufrió un robo en su domicilio. El ladrón se llevó 1.100 euros y varios relojes, sin que nuevamente se apreciara ninguna señal de forzamiento.

Al formular la denuncia, la víctima relató a los policías que tenía la convicción de que unos días antes de que entrasen en su casa la acusada le suministró en la bebida algún tipo de somnífero, ya que estuvo dormido toda la tarde. Al despertarse, no recordaba nada de lo sucedido en las horas anteriores, circunstancia que comprobaron sus familiares en una visita casual a su casa ese mismo día. Al parecer, el hombre se encontraba en un estado de confusión, como si estuviera bajo los efectos de drogas. El tiempo que permaneció sedado pudo ser aprovechado por E. V. C. para hacer una copia de las llaves, según explicó A. F. R.


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